OLOR A MUERTE

PERSONAJES:

DELGADO

GUITIÉRREZ



El lugar está cercado por una cinta amarilla. En el piso hay un cadáver tapado con una gran sábana gris. La agente Gutiérrez y el agente Delgado ingresan en la habitación, llevan gabardinas largas, Gutiérrez sostiene un vaso de cartón con café y una bolsita de papel que ya muestra unas manchas de grasa.  


DELGADO: Tome. (Le alcanza un pañuelo). Para el olor. 

GUTIÉRREZ (Con el pañuelo sobre la nariz): ¿CuaRo Jue? 

DELGADO: ¿Cómo? 

GUTIÉRREZ: ¿Ra Jecha? ¿Hace cuaRo caRcuraR los Bédicos que Jeba Buerto? 

DELGADO: No la entiendo Gutiérrez. 

GUTIÉRREZ: ¿CóBo que Ro Be eRtieRde? ¡Es uBa preguRta bastaRte seRciSa Delgado! 

DELGADO: Es que no la entiendo porque tiene el pañuelo en la nariz, habla raro. 

GUTIÉRREZ (Quitándose el pañuelo): ¡Ah! Haberlo dicho antes Delgado. ¡La concha! ¡El olor que hay!

DELGADO: Lo que le decía. Es el occiso. 

GUTIÉRREZ: ¿Qué pasó? ¿Se cagó? 

DELGADO: No, es que lleva dos semanas. 

GUTIÉRREZ: ¿Cagando? 

DELGADO: No, muerto, lleva dos semanas muerto. 

GUTIÉRREZ: Con razón. ¡Hijo de la real academia de policía! Bueno… (Toma café). ¿Cuál es la hipotenusa? 

DELGADO: ¿Cómo? 

GUTIÉRREZ: ¿QUÉ CUÁL ES LA HIPOTENUSA DEL ASUNTO? 

DELGADO: No entiendo. 

GUTIÉRREZ: Ya me saqué el pañuelo Delgado, ¿qué le pasa? ¿Está sordo? Digo que: ¿cuál es el supositorio que sacan ustedes de ésta cuestión? 

DELGADO: ¡Ah! El supositorio… No, no tenemos idea Señora, es por eso que la llamamos a usted antes de mover al hombre. 

GUTIÉRREZ: ¿Es un hombre? 

DELGADO. ¿Este? 

GUTIÉRREZ: Y sí, no le voy a estar preguntando por el muerto de la semana pasada Delgado. 

DELGADO: Sí, sí, es un hombre. 

GUTIÉRREZ: ¿Y cómo lo sabe? 

DELGADO: Bueno esté… tiene… genitales… masculinos. 

GUTIÉRREZ: Usted atrasa Delgado… Atrasa. Si nadie sabe quién es, ni como era antes de partir, lo mejor es que dejemos el casillero del sexo en blanco. 

DELGADO: Como diga Señora. 

GUTIÉRREZ: ¿Le saca la sábana por favor? 

DELGADO: Sí.


Delgado descubre el cadáver. Gutiérrez se coloca en cuclillas para verlo de cerca, mientras mira saca una medialuna de la bolsa y la moja con el café. Come mientras observa. 


GUTIÉRREZ: Tiene dos tiros en la panza y uno más en el pecho cerca del corazón.    

DELGADO: ¿Descartamos el suicidio? 

GUTIÉRREZ (Mirando a Delgado): Y sí. (...) Delgado, mire la posición de la mano.  

DELGADO: Abierta. 

GUTIÉRREZ: Aha. ¿No le dice algo? 

DELGADO: Está como… como pidiendo por favor que no le disparen, ¿no? 

GUTIÉRREZ: A ver Delgado, pasemos a la representación. Usted va a ser el occiso antes de que lo manden a la quinta del ñato y yo el presuntuoso asesino. 

DELGADO: Presunto.  

GUTIÉRREZ: ¿Y qué dije yo? 

DELGADO: Nada. Mala mía. Continúe detective. 

GUTIERREZ: Colóquese ahí mismo, de pie. (Delgado le hace caso). Espere que no se donde dejar mi desayuno. (No hay ningún lugar en donde apoyar el café y la bolsa, termina dejándolo sobre el cadáver). Bue, cuidamelo. (Volviendo a Delgado). Ahora le voy a apuntar con el arma. (Lo hace). Usted me tiene que pedir que no lo mate. 

DELGADO (Con las mano abiertas): No me mate, por favor. 

GUTIÉRREZ: Metale onda Delgado. 

DELGADO: ¿Perdón? 

GUTIÉRREZ: Qué así no le cree nadie. Métale un poco más de actuación, escena vívida, memoria emotiva, REALISMO. 

DELGADO: ¡No me mate, por favor! 

GUTIÉRREZ: ¡DALE DELGADO O TE ENCAJO UN TIRO! 

DELGADO (Abre las mano y se esconde sobre sí mismo): ¡¡¡NO NO NO!!! 

GUTIÉRREZ: ¡Eso!  Ahí está. Mire la posición en la que se encuentra y mire sus manos. Son dos, sus ambas manos están abiertas y en el caso de nuestro muertito es solo una, la derecha. Haga eso Delgado, coloque una sola mano abierta y en alto. (Delgado lo hace). ¿Qué parece? 

DELGADO: Es como que estoy saludando a alguien.  

GUTIÉRREZ: Muy bien Delgado, el muerto conocía a su asesino y lo saludó. En ese instante y, sin aviso previo, PUM PUM PUM, recibe los tiros. 

DELGADO: Pero para no ver el arma tiene que haber estado oscuro.   

GUTIERREZ: De noche entonces era. Pero hay otra cosa que no me cierra, este barrio es muy concurrido, sobre todo de noche, el club está cerca y siempre hay gente. Es raro que nadie haya escuchado los tiros. (Gutierrez agarra nuevamente su café y bebe un sorbo mientras camina y piensa). Hace dos semanas… ¡HACE DOS SEMANAS!

DELGADO: Sí. 

GUTIERREZ: Pero claro. El asesino es del barrio. 

DELGADO: ¿Pero cómo lo sabe? 

GUTIÉRREZ: Hace exactamente dos semanas fue el cumpleaños número ochenta y seis del Club Social y Deportivo Caminito del Sur.  El asesino es del barrio porque solo alguien del barrio conoce el cumpleaños de la pocilga inmunda esa. Hubo festejos, hubo petardos y cohetes. No es que nadie escuchó nada, es que nadie pudo diferenciar el ruido de un tiro del que hace un rompeportones. El asesino planeó la noche del crimen para que coincidencia con el festejo. 

DELGADO: Coincida. 

GUTIÉRREZ: ¿Eh? 

DELGADO: Digo: que no fue coincidencia entonces. Increíble. 

GUTIÉRREZ: Increible no Delgado, es el poder de la deducción. Ahora… Si el asesino y el muerto son del barrio, sí se conocían entre sí, las posibilidades de que este sea un crimen pasional o de venganza son muy altas. Y hay una cosa más… 

DELGADO: ¿Cuál? 

GUTIÉRREZ: Dos semanas muerto Delgado, ¿no le llama nada la atención eso? 

DELGADO: Un tipo solitario. Nadie preguntó por él

GUTIÉRREZ: Tipe. 

DELGADO: ¿Qué? 

GUTIÉRREZ: Ya le expliqué Delgado, no lo encasille en el sexo masculino. 

DELGADO: Ah, sí, sí. El tipe era solitario, recién cuando el olor era insoportable en el edificio llamaron a la policía. Antes nadie preguntó por él. 

GUTIÉRREZ: Pero a este lo conocía. 

DELGADO: ¿A quién? 

GUTIÉRREZ: Al asesino, lo saludó. 

DELGADO: Ah. sí, sí. 

GUTIERREZ: Celular. 

DELGADO: ¿Sí? 

GUTIÉRREZ: ¿Tiene celular? 

DELGADO: No tengo crédito señora. Si es para mandar un whatsap se lo presto. 

GUTIÉRREZ: No, Delgado, no quiero el suyo, sino el del muerto. 

DELGADO: Muerte. 

GUTIÉRREZ: ¿Cómo? 

DELGADO: El muerte, para  no catalogar. 

GUTIÉRREZ: No sea estúpido Delgado, nadie dice así: muerte. ¿No ve que confunde? 

DELGADO: Perdón, mala mía. 

GUTIÉRREZ: ¿Y? 

DELGADO: ¿Qué?

GUTIÉRREZ: ¡¡¡¿¿¿TIENE O NO TIENE CELULAR EL MUERTO???!!! 

DELGADO: Ah, sí, sí, sí. 

GUTIÉRREZ: ¿Y dónde está? 

DELGADO: Este… Lo tengo… lo tengo yo… (Busca en su bolso). Es que… era un iphone viste... y yo…  siempre quise… tener… tener un iphone. (Se lo entrega a Gutierrez). Es que con el sueldo de la policía… nunca llego. 

GUTIÉRREZ: No aclare que oscurece, Delgado.  (Revisa el celular). Sin batería. 

DELGADO: Es el problema que me dijeron que tienen los iphones, la batería le dura poco. 

GUTIÉRREZ: ¡¡¡VAYA A BUSCAR UN CARGADOR DELGADO!!! 

DELGADO: Ah, sí, sí. (Se asoma a la puerta de entrada y grita). ¡RAMIREEEZ! ¡FIJATE SI ALGUNO TIENE UN CARGADOR DE CELULAR! ¿¡QUÉ!? … NO, ¡DE IPHONE! (Vuelve a Gutiérrez). Ya vengo. 


Gutiérrez camina y piensa, aún tiene el café y la bolsa de medialunas en la mano. Busca un lugar para sentarse pero el espacio está totalmente vacío. Termina sentándose encima del cadáver y mojando la medialuna en el café.  


GUTIÉRREZ (Al cadáver): ¿Café? ¿Querés un poco? (Se ríe). Perdón eh, no es que me ria de vos, pero… se me vino la imagen de los dibujitos, viste Bugs Bunny o el Coyote, que toman agua y le salen los chorritos, así (Hace la mímica) por los agujeritos. (Se sigue riendo). No es con vos, no es con vos. 


Delgado vuelve con un cargador, Gutiérrez se para disimulando la risa. 


DELGADO: Acá tiene… (Gutierrez toma el cargador y se dispone a buscar un enchufe). Montoya… (Gutierrez lo mira). Con Iphone… Se lo habrá comprado la novia porque él… No sé sino… Si la plata que tiene se la gasta en chupi y en fútbol. Con iphone anda Montoya, pero mirá vos… Y uno, las cosas que tiene que hacer para ganarse el pan… (Gutierrez que encontró un enchufe, vuelve a mirarlo). Me callo. ¿Anda?

GUTIÉRREZ: Ajá. (Delgado festeja). 

DELGADO: ¿Y? ¿Encontró algo? (Gutierrez teclea en el celular). ¿Qué hace? 

GUTIÉRREZ: Listo. 

DELGADO: ¿Listo?  

GUTIÉRREZ: En cinco minutos tenemos al asesino en la puerta del edificio. 

DELGADO: ¿Cómo? 

GUTIÉRREZ: Evidentemente las pocas conversaciones que tenía en el celular eran con un tal Anibal. Eran como amigos, pero desde hace tiempo, este Anibal le venía reclamando plata. Una deuda que no iba a ser saldada, sobre todo por la preferencia a comprar dispositivos electrónicos de alta gama. Hay también varias amenazas y disculpas. 

DELGADO: ¿Pero cómo hace para tenerlo en la puerta en cinco minutos?

GUTIÉRREZ: ¿Y vos qué harías si te escribe un tipe que mataste hace dos semanas y te dice que tiene lo tuyo, que se acaba de levantar con una resaca terrible, pero que consiguió todo? 

DELGADO: Me cago en la patas. 

GUTIÉRREZ: O pensas que erraste. Que estaba todo oscuro y le erraste los tiros. Volves a terminar el trabajo o a cobrar lo tuyo. Así que avisá que el sospechoso puede estar armado. (Mira el cadáver). Por una deuda de guita… pobre tipe. 

DELGADO: … Yerlom Jolm. 

GUTIÉRREZ: ¿Eh?

DELGADO: Usted, se parece a Yerlom Jolm. 

GUTIÉRREZ: Puede ser, puede ser… 


Gutiérrez victoriosa y lenta, sale. Delgado queda mirándola, admirándola. Meneando la cabeza.  


DELGADO: Se llevó el iphone la hija de re mil…. 



-FIN-


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